Un fanático del Rabbit GTI construye durante años su máximo auto personalizado

Por mucho que hayas trabajado en un mismo vehículo, es probable que no hayas hecho tanto como Derek Spratt hizo con su Volkswagen Rabbit GTI del 1983.

En el transcurso de siete años, Spratt calcula que pasó más de 12,000 horas modificando su GTI y documentando su trabajo de amor en más de 180 videos en las redes sociales. Los videos abarcan desde las descripciones de Spratt del cableado eléctrico básico hasta la instalación de un tablero digital moderno en un vehículo vintage. Su propia estimación de costos: $140,000.

Y hoy ni siquiera es el dueño del auto.

Este Mk1 GTI fue el primer auto que Spratt compró cuando un estudiante universitario de 21 años en Ontario, Canadá. Fue uno de los primeros en comprar un verdadero GTI en Canadá, que llegó ese año con un motor de 90 hp y la suspensión rígida del verdadero GTI europeo.

"Todas las revistas de autos tenían el GTI en la portada, diciendo que era el auto que todos tenían que tener", dijo.

En el verano del 1984, Spratt y su ahora esposa Cheryl hicieron un viaje ida y vuelta por autopista 1 desde Vancouver, Canadá a San Francisco en el GTI. Cuando Spratt, un ex director ejecutivo y capitalista de riesgo, cumplió 50 en 2011, sus buenos gratos del auto lo llevaron a perseguir el sueño de personalizar un GTI con extremo detalle.

"Pensé: '¿no sería divertido volver al primer auto que tuve cuando era joven y revisitar esa época de mi vida?'", dijo. "Mi objetivo era que el auto se sintiera y anduviera como un Mk1 original pero con capacidades modernas. Quería demostrar que puedes llevar un auto viejo hasta el punto en que funcione como un superauto, sin quitarle lo divertido".

Spratt con el GTI con el que viajó por la autopista 1 con su esposa en el 1984. Foto cortesía de Spratt.

Aunque vendió su GTI original décadas antes, Derek encontró otro que coincidía con su original con la misma fecha de fabricación en el 1983. Lo compró y se puso a trabajar, pasando largas horas en el garaje por la noche y los fines de semana, desarmando metódicamente y mejorando a mano todos los aspectos de su amado GTI. Con el tiempo, Spratt aumentó la aceleración, la rigidez del chasis, el rendimiento en curvas y frenado en el GTI; reconoce que su perfeccionismo complicaba y prolongaba el proceso.

"Quería que el auto fuera versátil e impecable con sus peculiaridades y comportamientos", dijo.

Spratt también quería un motor con capacidad para alta velocidad para su GTI. Junto con un experto en motores armados, diseñó un motor personalizado, evitando el camino fácil de la turboalimentación en favor de la potencia de aspiración natural que ayudó a ahorrar peso. Combinado con un sistema de enfriamiento personalizado, el motor generaba unos 220 hp.

Spratt también actualizó el auto para incluir las comodidades de las criaturas modernas, como ventanas eléctricas, asientos ajustables con calefacción, botón de encendido del motor, un sistema de frenos ajustable electrónicamente, acelerómetros de dos ejes y un tablero digital con pantalla táctil.

Al documentar cuidadosamente cada paso del proceso en línea, ganó seguidores rápidamente. Entusiastas apasionados de Volkswagen y aficionados a los autos clásicos desde Suecia hasta Sudáfrica comenzaron a seguir su aventura dándole aliento, haciéndole preguntas y dándole consejos. Algunos seguidores incluso se ofrecieron a enviarle repuestos raros del GTI, sabiendo que pueden ser difíciles de conseguir.

En algunos de los momentos más difíciles del proceso de modificación, fue la comunidad de entusiastas lo que lo mantuvo motivado a perseverar.

El Volkswagen Rabbit GTI del 1983. Foto cortesía de Spratt. Modificar los vehículos puede afectar negativamente la cobertura de la garantía y/o causar que los vehículos no cumplan con las normas de seguridad y otras normas.

"Hubo momentos en que sentí que este proyecto me estaba comiendo vivo", dijo Spratt. "Este fue uno de los compromisos más extremos con un proyecto en el que he trabajado".

Cuando finalmente terminó el "Ultimate GTI" en 2018, sabía cómo quería celebrar.

"Lo primero que hice fue llevar a mi papá de 85 años a dar un paseo", dijo. "Somos una familia de ingenieros, particularmente en el área automotriz. Le debo a mi papá mi amor por los autos alemanes".

También corrió el auto en la pista y lo llevó a varias exposiciones de autos donde se conectó con varios seguidores. Un fanático que conoció en persona en una exposición de autos en Vancouver dijo que había visto todos sus videos. "Pensé: '¡Guau, ni siquiera yo los vi todos!'", dijo.

Y para cerrar el círculo de 34 años antes, Derek recreó su viaje por la autopista 1 con su hijo mayor.

"Uno puede sacar cada tuerca y tornillo de un auto y luego conducirlo por 10,000 kilómetros y que no le pase nada malo", dijo Spratt. "El auto llegó y regresó sin ningún problema".

Cuando sintió que había pasado suficiente tiempo con su obra maestra GTI, recurrió a su comunidad de amantes de los autos clásicos para venderla. Se contactó con una joven pareja que vive en Vancouver que también son entusiastas de Volkswagen y les vendió su vehículo a una fracción del costo de las modificaciones.

Spratt no cuenta esto como una pérdida.

"Si te dedicas a la restauración y modificación por el dinero, deberías buscar un nuevo pasatiempo", dijo. "El propósito del proyecto se cumplió para mí. Hice el auto más rápido y mejor que antes y seguí mi pasión durante siete años".

El padre de Spratt ve el GTI completamente modificado por primera vez. Foto cortesía de Spratt. Modificar los vehículos puede afectar negativamente la cobertura de la garantía y causar que los vehículos no cumplan con las normas de seguridad y otras normas.

Estaba encantado de ver su proyecto en manos de otros entusiastas de Volkswagen que apreciarían plenamente todo el amor que le había puesto. "Para mí era importante vendérselo a alguien que me permitiera seguir conectado con el auto", dijo Spratt. "Puedo llevarlo a dar una vuelta o a una puesta a punto. Estoy feliz de que lo tengan y lo amen. Y me alegro de poder verlo de vez en cuando".

Después de siete años de construcción detallada, la mayoría de gente quizás se tomaría un descanso. Spratt ya tiene ideas para su próximo proyecto.

"Mi objetivo a largo plazo es hacer un Beetle del 1961 eléctrico", dice. "La tecnología detrás de convertir un vehículo vintage en un automóvil eléctrico realmente me interesa".1