Cómo los propietarios de Volkswagen respaldan las iniciativas de ayuda contra la COVID-19

Nate Byrnes, un estudiante universitario, hace entregas en su Jetta del 2005 para la división de Meals on Wheels del condado de Mercer en Nueva Jersey.

En medio de la crisis de la COVID-19, los conductores de Volkswagen de todo el país están ayudando a sus vecinos.

El servicio comunitario no es nada nuevo para Marqese Singleton y, cuando la pandemia golpeó a su comunidad a principios de marzo, no tuvo ninguna intención de bajar los brazos. Como punto de contacto con los padres en Hawthorne Avenue Elementary School en Newark, Nueva Jersey, Singleton ha distribuido verduras frescas de manera gratuita a las familias locales cada semana durante los últimos tres años.

Los viernes, recoge los alimentos que no se consumieron en su Volkswagen Jetta del 2013 blanco, al que llama "el auto Hawthorne" porque lo usa muy frecuentemente para su trabajo. Conduce el Jetta hasta una iglesia cercana, donde un equipo de voluntarios ayuda a clasificar, empacar y distribuir los productos recolectados a más de 100 familias. Normalmente dedica ocho horas por fin de semana a la causa.

Sin embargo, a medida que la crisis por la COVID-19 crea perjuicios económicos adicionales en la comunidad de Newark, la demanda por los productos de Singleton ha aumentado, casi duplicándose en los últimos dos meses.

"Teníamos que mantener el servicio de verduras", dijo. "Los problemas cotidianos de esta comunidad no cesaron". Su equipo de voluntarios ha ampliado sus servicios a la acera para ayudar a alimentar a 200 familias. "Nuestra lista de familias crece todas las semanas", afirmó Singleton.

Marqese Singleton usa su Jetta del 2013 para distribuir los productos frescos de manera gratuita a las familias en Newark, N.J.

También introdujo la entrega a domicilio de verduras frescas para los padres que no pueden salir de sus hogares y amplió el servicio a cualquier persona del área que pueda tener escasez de alimentos, incluidos aquellos que no tienen hogar.

"Guardo los suministros en el baúl y en el asiento trasero (de mi Jetta). Por lo general, se requieren varios viajes para llenar el auto Hawthorne y dejar las verduras a cada familia", dice. "Al final del día, tengo trozos de brócoli, pimientos, calabacín y cebolla por todo el interior del auto".

Puede parecer una tarea difícil para algunos, pero Singleton considera que su trabajo de voluntariado el fin de semana es un privilegio. "Es suficiente con ver a la gente sonreír y saber que lo agradecen", dijo. "Es mi trabajo ayudar a mi comunidad, y si puedo ayudar como voluntario un tiempo extra, eso es aún mejor".

A una hora de distancia, Nate Byrnes también tuvo la idea de retribuir a su comunidad de Nueva Jersey durante la COVID-19. Después de ver un llamado en las redes sociales a mediados de marzo para obtener ayuda adicional para apoyar el capítulo de Meals on Wheels del condado de Mercer en Nueva Jersey, Nate Byrnes se ofreció como voluntario de inmediato. El aspirante a médico y estudiante de biología de 21 años quería contribuir a su comunidad de manera significativa y segura.

Nate Byrnes, un estudiante universitario, hace entregas en su Jetta del 2005 para la división de Meals on Wheels del condado de Mercer en Nueva Jersey.

Millones de estadounidenses mayores dependen de las comidas calientes para su alimentación diaria que son entregadas a domicilio por la organización sin fines de lucro. Pero alrededor de las tres cuartas partes de los voluntarios habituales de la organización tienen 55 años y más, las personas que están en mayor riesgo por el contacto social continuo. La tasa de nuevos residentes mayores que solicitan la entrega de comidas se ha triplicado en el último mes, por lo que el grupo estaba buscando ayuda entre las personas de edad universitaria.

Con su Jetta del 2005, Byrnes ha podido realizar 15 recorridos y entregar más de 200 comidas a los necesitados, todo mientras hace malabares con su tarea diaria escolar. También consiguió un puesto en una empresa de construcción en donde ayuda con la detección de los síntomas y recibió su certificación de paramédico.

"Ser capaz de conducir y hacer algo tangible para ayudar con la situación —además de quedarte en casa, que es probablemente lo mejor que puedes hacer— te hace sentir realmente bien", dijo Byrnes.

Comenta que lo mejor de ser parte del voluntariado ha sido conocer a otros voluntarios y nuevos vecinos a través del programa. "Tengo pensado seguir como voluntario incluso después de que todo esto haya terminado", dijo Byrnes.

Melanie Moore de Cincinnati también sintió el compromiso de actuar en medio de la crisis y encontró nuevas formas de retribuir a su comunidad durante este momento difícil. La exmaestra de escuela convertida en empresaria atiende una librería móvil desde una Volkswagen Transporter del 1962 en verde azulado y generalmente vende sus artículos en línea y en cafeterías y tiendas temporales del área.

La caridad siempre ha sido un componente importante del negocio de Moore, "Cincy Book Bus"; dona todas las ganancias para comprar libros a niños de escuelas de bajos ingresos.

"Usualmente, lleno el camión con los libros que quiero donar y conduzco directamente a la escuela para que los niños puedan venir y recoger sus libros en persona", afirmó Moore. "Una de mis cosas favoritas es ver el entusiasmo de los niños por el Book Bus. Esta fiel compañera es realmente la estrella del espectáculo".

Melanie Moore, que atiende su propia librería desde una Volkswagen Transporter del 1962 en verde azulado, ha donado más de $1,000 en libros nuevos a familias necesitadas durante la COVID-19.

Desde la COVID-19, Moore ha trabajado principalmente en línea. Acepta pedidos de libros de forma virtual a través de su sitio web y los envía a todo el país. Durante la crisis, descubrió formas nuevas e ingeniosas de promover la alfabetización y la conexión durante este tiempo de aislamiento.

Su asociación con Blue Manatee Literacy Project y Book Store le ha permitido continuar con su trabajo de caridad y ofrecer libros gratis a los niños que más los necesitan. "Podría obtener los libros más baratos de mi proveedor, pero por cada libro que compro a través de ellos, donan un libro a la comunidad", dice Moore.

Gracias a esto, ha podido donar $1,000 en libros nuevos para ser distribuidos a través del programa de comidas de las escuelas públicas de Cincinnati, que ofrece almuerzos gratis y a precio reducido a los estudiantes. El programa aún funciona y entrega comidas a los estudiantes tres días a la semana a pesar del cierre reciente de escuelas.

También ha logrado recopilar libros para la Casa de Paz (House of Peace), una casa segura para las mujeres latinas y sus hijos que han sufrido traumas y abusos, y se ofreció a envolver libros para regalo con notas escritas a mano de forma gratuita para los pedidos realizados a través de su sitio web para el Día de la Madre.

"Los libros pueden traer ánimo y alivio. Pueden transportarte a otro lugar y a otro momento, al menos por un rato, y proporcionar un alivio al estrés de hoy", dice Moore. "Necesitamos esa sensación de paz y satisfacción, especialmente en este momento".