La travesía de un hijo durante 38 años para encontrar y restaurar el fastback tipo 3 de su padre

Lynn Pfenning y su padre, Marvin Pfenning, delante del fastback del 1967 antes de la Feria Estatal de Dakota del Norte en 2018. Foto cortesía de Lynn Pfenning.

Lynn Pfenning pasó 38 años en busca del adorado fastback Volkswagen tipo 3 del 1967 de su padre y estuvo restaurándolo durante cuatro años para que recobre su esplendor original.

El precedente del Volkswagen Beetle fue un punto de referencia importante en la infancia de Pfenning. Su padre compró el fastback tipo 3 en Brunswick Blue por $2,200 en 1967, después de saldar su Volkswagen Beetle del 1965. El auto no tuvo chance contra la vaca que chocó cuando volvía de la casa de sus abuelos en la zona rural de Dakota del Norte.

"Al crecer, mi trabajo todos los sábados era lavar y ocuparme de los detalles del auto de la familia antes de ir a la iglesia", dijo Pfenning.

Ocho años después, su padre lo vendió a un agricultor local que luego le regaló el auto a su hijo —un amigo de Pfenning— para ir y venir de la escuela.

Una vez que el amigo de Pfenning se graduó de la escuela secundaria, el fastback tipo 3 se usó como vehículo utilitario durante varios años antes de terminar en el granero por casi dos décadas.

Pfenning, un apasionado de los autos de toda la vida, fue a la escuela de comercio, se formó como electricista de construcción y trabajó en una planta automotriz durante 20 años. No obstante, a medida que pasaban los años, Pfenning cada vez sentía más ansias de incorporar ese modelo especial enfriado por aire a su colección; actualmente tiene otros dos autos de colección, incluido un Bettle del 1963.

"Con los años, es posible que hayamos tomado caminos diferentes, pero siempre estuve tras ese auto", dijo Pfenning. "Cada cinco años aproximadamente, le consultaba si estaba dispuesto a venderlo". El propietario no cedía.

Pfenning muestra el fastback tipo 3 del 1967 original (previo a la restauración) y el segundo propietrario del auto, Lyle Opland. Foto cortesía de Pfenning.

Afortunadamente, la suerte de Pfenning cambió en 2013. Después de ver otro fastback tipo 3 en St. Paul, Minn., decidió llamar a su amigo y preguntarle nuevamente si el auto estaba disponible para la venta. Para su sorpresa, lo estaba, y lo invitaron a Dakota del Norte para negociar un precio.

Con un poco de regateo estratégico, su historia convincente y el incentivo de la esposa del propietario, pudo comprar el auto a un precio más bajo del precio inicial.

"Antes de que cambiara de opinión, le entregué el dinero en efectivo y nos fuimos", dijo Pfenning.

Sin embargo, a pesar de lo que muestran las fotos, el auto no estaba en buen estado. El propietario anterior había usado el fastback como vehículo de granja para rodear el ganado, lo que a su vez causó daños en las puertas y aplastó el frente del auto. En lugar de repararlo adecuadamente, los paneles se rellenaron con masilla.

Además de eso, el motor estaba muy dañado debido a un nido de ratones oculto, que se incendió y dañó las tapas de cilindros del auto. Las juntas del parabrisas estaban estropeadas de años anteriores, lo que deterioró el piso del auto y la plataforma de transmisión.

"Fue como pelar una cebolla, a medida que retiraba las capas, el auto comenzaba a contar una historia muy distinta", dijo Pfenning.

El trabajo total, junto con los detalles personalizados, con el tiempo le costaría casi $40,000. Para pagar el proyecto, hizo horas extra en turnos nocturnos, trabajó durante cierres y cubrió vacaciones de compañeros de trabajo. También dedicó entre 10 y 12 horas los fines de semana a las reparaciones y los trabajos en la carrocería del auto.

"Saqué todo el material oxidado y lo reemplacé con metal nuevo. Reemplacé y restauré todas las tuercas y tornillos", dijo Pfenning.

Fastback tipo 3 del 1967 de Pfenning. Foto cortesía de Pfenning.

Un coleccionista de autos por naturaleza, le dijo al mecánico con el que trabajó durante el proceso de restauración que no solo quería firmar el cheque, sino que también quería hacer el trabajo sucio y estar al tanto de todo lo que se hacía en el auto.

"Estaba más que feliz por sacar todas las partes infestadas por ratas, pulir pintura, quitar las partes interiores mohosas y apestosas, y el óxido", dijo Pfenning.

Pfenning reconstruyó el motor original de 1600 cc a uno de 1776 cc e instaló un interior de tweed personalizado. Todo el trabajo brillante era nuevo o reacondicionado. El paso final fue reemplazar la pintura Brunswick Blue original del auto por un color Candy Brandywine llamativo, un color popular que se encuentra en los hot rods del 1930.

"Había avanzado tanto en el proyecto que no tenía sentido recortar el presupuesto", dijo Pfenning.

Pfenning completó el proyecto en julio de 2018 y decidió participar en la Feria Estatal de Dakota del Norte, donde le dieron el primer premio por el mejor auto antiguo. Para celebrarlo, invitó a su padre —de 83 años en ese momento— a participar en el desfile con él.

"No podía creer que fuera el mismo auto", dijo Pfenning. "Sonrió todo el desfile —que duró casi dos horas— y gritaba, en su característico dialecto alemán, '¡Es un Volkswagen, y lo compré nuevo!' Estaba tan emocionado".

Desde entonces, al auto participó en varias competiciones y recibió más premios. "Gané el primer lugar como 'auto europeo antiguo' en el evento Light the Night de Minneapolis; el segundo lugar fue para un elegante Porsche y el tercero, para un BMW", dijo Pfenning. "Fue bastante divertido ver cómo mi pequeño Volkswagen los superaba".

Dicho esto, nada se compara con la inestimable reacción de su padre al viajar en su Volkswagen original. "Compartir esta experiencia con él... ha hecho que cada centavo valga la pena", agregó Pfenning.

Pfenning muestra su premio delante de su fastback tipo 1967 ganador en una exhibición de autos en Minneapolis. Su Beetle del 1963 rojo está detrás de él. Foto cortesía de Pfenning.