Un dúo de mecánicos —padre e hijo— de Florida restaura vehículos clásicos Volkswagen

Gregg y Dalton Ammerman en su taller de Ocala, Florida.

Gregg Ammerman ha amado los vehículos Volkswagen clásicos desde que compró su primer auto, un Super Beetle de color verde sandía, en 1982. Su pasión por la marca ha crecido con el tiempo, y ahora el exmecánico del Ejército comparte su amor por la restauración de autos con su hijo menor, Dalton Ammerman.

El dúo de padre e hijo comenzó a restaurar autos hace más de cinco años, en 2015, con un Super Beetle Convertible Karmann del 1978 amarillo. Juntos, los Ammerman trabajaron en el auto durante meses; Gregg se encargó de los esfuerzos mecánicos y Dalton, por entonces un estudiante de octavo grado, grababa el trabajo y publicaba videos en las redes sociales de la familia.

"Ese fue el auto que hizo que me haga fanático de los vehículos Volkswagen", dijo Dalton. "Volvía a casa de la escuela, ayudaba con el convertible y escuchaba música con mi mamá y mi papá". Cuando finalmente se terminó la restauración, mostraron la obra maestra en más de cincuenta exhibiciones de autos antes de venderlo.

"Después de eso...tuve que adquirir uno para mí", dijo Dalton. Trabajó noches y fines de semana para ahorrar para su primer auto, un antiguo Beetle del 1972 que compró en el centro de Florida. "Sabía que sería mucho trabajo arreglarlo, pero eso era parte de la diversión", afirmó.

Dalton Ammerman trabajó noches y fines de semana para ahorrar para su primer auto, un Beetle del 1972. Después de su exitosa restauración, fue destrozado en el primer paseo.

Dalton y su padre pasaron un año completo restaurando el Beetle, además de cambiar el motor, agregar una palanca de cambios hecha a mano, volver a pintar el auto de negro, rojo y amarillo claro, y agregar frenos, llantas y un sistema estéreo completamente nuevos.

Una vez que quedó como nuevo, Gregg y Dalton sacaron a pasear el Beetle restaurado para su viaje inaugural. Con Gregg al volante, los Ammerman disfrutaron de su obra de arte, pero no duró mucho. Después de aproximadamente 25 minutos, otro vehículo que conducía en sentido contrario por una calle de una sola mano colisionó con el Beetle recientemente restaurado. Fue destrozado en el primer paseo.

"Lo más importante fue que los dos estábamos a salvo", dijo Gregg. "Nos golpeamos y quedamos bastante asustados, pero estábamos bien".

El equipo de padre e hijo estaba desconsolado y conmocionado, pero sabían que el accidente no desalentaría su amor por la restauración. De hecho, Gregg duplicó el tiempo de su pasatiempo y comenzó a restaurar autos Volkswagen a tiempo completo. Dalton comenzó a invertir en más equipos de video para grabar los esfuerzos en la restauración de vehículos de la familia y transmitirlos en las redes sociales.

Los Ammerman posan con uno de sus proyectos de restauración en su taller en Ocala, Florida.

"Aunque Dalton tiene vocación para la mecánica, su verdadero talento es grabar el proceso de restauración y editar el material", dijo Gregg. "Me alegra que haya encontrado su propio camino, y que hayamos podido aprovechar nuestros talentos e invertir en algo juntos".

Con las habilidades mecánicas de Gregg y la videografía de Dalton, sus canales de redes sociales han atraído a cientos de seguidores y han creado una comunidad de entusiastas de Volkswagen.

"Nos encanta contactarnos con otras familias que están trabajando en proyectos de restauración", dijo Dalton. "Sin las redes sociales, nunca hubiéramos sabido que había tantos amantes de los bugs como nosotros en Florida".

El dúo de padre e hijo trabajando en un proyecto de restauración en Ocala, Florida.

Casi dos años después del accidente, el dúo de padre e hijo está más ocupado que nunca. Gregg a veces debe rechazar proyectos de restauración porque tienen demasiado trabajo para un equipo de dos personas.

"Este trabajo ha sido la pasión de mi vida", dijo Gregg. "No hay nada como la nostalgia de un Volkswagen Beetle, y me encanta poder hacer sentir a los conductores esa sensación de cuando el auto era nuevo". Es una bendición compartir estos proyectos con mi hijo".

Dalton planea continuar ayudando a su padre mientras asista a la universidad a solo treinta minutos de su casa el año próximo. "Esto es algo que haremos juntos todo el tiempo que podamos", dijo.